martes, 4 de diciembre de 2012

They not to bring me down today

Cuando despierto, ya no recuerdo lo que paso la noche anterior.
Hasta que veo ciertas cosas...
Mi cara, mis ojos, mis marcas.
No se que me pasaba...hasta que siento otras,
el dolor, el ardor... la culpa.

Se que ella vino y me abrazo, casi arropándome.
Llego cuando vi su estrella y vio que realmente la necesitaba a mi lado.
Vio mis cruces, vio mis lagrimas.
Hizo que pudiera dormir.

Cuando desperté esta mañana, me pregunté el universo, 
y me respondí solo una ciudad.
La ciudad luminosa, el pueblo que soy yo.
El mundo que llevo adentro de la cabeza.
Mi cerebro, lo que pienso.

Lo que tengo.
Lo que queda.
Lo que falta,
Lo que viene.

Hay cucharas congeladas sobre mis parpados,
agua salada debajo de ellos.
Agua que se guarda para la próxima tormenta,
que no va a verse, no al menos hoy.

Ouch

Vos lees porque piensas que te escribo.
Eso es entendible.

Yo escribo porque pienso que me lees,
y eso es TERRIBLE.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Kill me. Run Away.

Es fácil lo que quiero.
Soltame.
No se porque se te hace indescifrable.
Dejame.

¿Hay diferencia en que lo hagas o en que te quedes?
No lo creo.
Solo esta la estúpida certeza de tenerte ¿Y para que?
Si ni siquiera puedo usarte.

Corre.
Te gusta tanto la física que no creo que moverte de mi vida no lo haga.
Escapate.
Como te gusta evadir  todo... A vos.
A mi.

Es simple.
Te estoy liberando.
¿Que mas queres que ser libre?

Las puertas estan abiertas,
y mis ojos tambien.
Los de mi corazon,
ya vieron suficiente.

Le toca a la razon vislumbrar lo inevitable.

You will free

Te libero de mi, de mis males, de mi mal genio,
de los domingos por la tarde en donde nunca puedo mas,
del odio a mis cumpleaños, de no saber como hacer para regalarte algo que no pierdas...
Te libero de mi desengaño, de tu karma,
de mis novedades, de la contradicción que represento.
Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión,
de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, lacio, sin peinar.
Te libero de mi consciencia, del desconcierto a fin de mes,
de la caída, de la llegada, de mi huida inevitable.
Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras,
menos.




La frase cagadora de Taylor Swift

"Para mi, ser valiente es tener el valor de decir adios a una persona porque te hace daño,a pesar de no poder vivir sin ella"

Estando con vos...

...NUNCA ESTUVE MAS SOLA.

-sos una máquina de hacer lágrimas-

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba